top of page
1. Cómo usar esta guía.
00:00 / 00:41

Te damos a la bienvenida a Los Dinosaurios Más Grandes del Mundo. Esta exhibición fue creada por el Museo de Historia Natural de Nueva York. En el Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver creamos esta guía en español para invitarte a explorar el mundo de estos increíbles animales. Tienes la opción de elegir entre escuchar el audio, leer la transcripción, o escuchar mientras lees. Para guiarte, busca los números en los círculos azules que hemos puesto en diferentes secciones de la exhibición. ¡Esperamos que disfrutes aprendiendo con nosotros acerca de estos magníficos gigantes!

2. Criaturas extraordinarias
00:00 / 00:41

El enorme tamaño de los dinosaurios saurópodos nos asombra, pero lo que resulta aún más impresionante es que lograran prosperar durante tanto tiempo. Estos gigantes recorrieron el planeta durante casi 140 millones de años. ¿Cómo sobrevivieron a los cambios ambientales que llevaron a muchos otros dinosaurios a la extinción? Te invitamos a emprender un viaje para descubrir lo que paleontólogos, biólogos, botánicos, nutriólogos animales e ingenieros han descubierto detrás del éxito duradero de los dinosaurios más grandes del mundo.

3. Argentinosaurus
00:00 / 01:03

El dinosaurio que ves arriba de ti es Argentinosaurus huiculensis, uno de los más grandes del mundo. Como su nombre indica, se descubrió en Argentina, donde se han encontrado muchos otros dinosaurios de gran tamaño. Y...es verdad que su cara puede parecerse más a una caricatura que a un dinosaurio imponente, pero sus mandíbulas, extremadamente anchas, fueron parte de lo que le ayudo a sobrevivir. Además, sus dientes largos y delgados eran ideales para arrancar hojas de los árboles en cuestión de segundos, una habilidad esencial cuando necesitas alimentar un cuerpo que pesa hasta 70 toneladas y mide de 40 metros de largo. Este mega-gigante vivió hace aproximadamente 95 millones de años, durante el Cretácico Tardío. En el mapa puedes ver las partes del mundo donde se han encontrado saurópodos, ¡estos estaban en todos los continentes!

4. Tamaño
00:00 / 00:25

El tamaño de un animal impacta en casi todos los aspectos de su vida… cómo respira, cómo se mueve, cuánto tiempo vive, el número de crías que tiene. En esta sección aprenderás más acerca de lo importante que fue para los sauropodos su gran tamaño, después de todo, ¡fueron los animales terrestres más grandes que jamás hayan existido!

5. Tamaño y fuerza
00:00 / 01:39

Conforme las especies evolucionan, tienden a volverse más grandes, lo que les da mayores probabilidades de sobrevivir a los depredadores. Un ejemplo de esto es el dragón de Komodo, como el que ves aquí a la izquierda, este es el lagarto más grande del mundo y vive solamente en las islas de Indonesia. Y aunque ser grande está muy bien, tiene sus límites: Los científicos piensan que el escarabajo titán, que ves en el centro, no puede llegar a ser más grande ya el oxígeno no podría llegar a todas las partes de su cuerpo. En el pasado, los insectos podían ser mucho más grandes ya que hace 300 millones de años había más oxígeno en el aire. ¿Y ser más grande es ser más fuerte? Mmm, no necesariamente. Aunque tú eres más fuerte que una hormiga (porque eres más grande), estas son, en relación con su tamaño, ¡muchísimo más fuertes que nosotros! Pueden cargar cien veces su propio peso mientras que los humanos, solo podemos cargar alrededor de 70% de nuestro peso. Galileo Galilei pensaba mucho en esto. Él decía que un caballo, aunque es muy grande, no podría cargar otro caballo. Y es que las patas juegan un papel muy importante. Frente a ti ves un enorme fósil de la pata trasera de un Supersaurus vivianae ¡se necesitan patas fuertes para cargar animales grandes! Por eso, una gacela no podría ser del mismo tamaño que un elefante, ¡esas patas tan delgadas no soportarían tanto peso!

6. Tamaño y tiempo de vida
00:00 / 01:39

Que sepamos, los humanos pueden llegar a vivir hasta 120 años, mucho más de lo esperado para un animal de nuestro tamaño. Los científicos creen que los animales grandes viven más porque sus “motores internos” funcionan más despacio. Por ejemplo, el corazón de una musaraña, que es como un ratón muy pequeñito, late en un minuto lo mismo que el de un elefante late en media hora. Como un coche que se usa menos, se desgastan más lentamente. La vida también depende del tamaño: una musaraña vive de uno a tres años, un elefante vive unos 40 años, y un saurópodo quizá vivía unos 60 años. Curiosamente, muchos animales tienen un número similar de latidos a lo largo de su vida (alrededor de 1.5 mil millones), pero los pequeños los usan más rápido. Aunque los animales que ves son muy distintos, sus células tienen un tamaño similar. Lo que pasa es que los animales grandes tienen muchas más células que los pequeños. Mantenerlas vivas requiere energía, por eso todos necesitamos comer, beber y respirar. Curiosamente, los animales grandes usan relativamente menos energía que los pequeños. Por ejemplo, un elefante puede comer unos 300 kilos de alimento al día, parece mucho, pero en realidad eso es solo el 4% de su peso. En cambio, algunas musarañas deben comer más del 100% de su peso diario para sobrevivir.

7. El misterio de los tamaños
00:00 / 00:14

Seguro reconoces a muchos de los animales grandes que ves en esta pared, pero lo más probable es que no conozcas a sus parientes más pequeños. ¿Qué animales ves aquí? ¿Cuántos reconoces?

8. Te presentamos a Mamenchisaurus
00:00 / 00:22
9. El cuello más largo
00:00 / 00:54

El impresionante dinosaurio que se alza sobre ti es Mamenchisaurus. Recorre la galería para aprender más tanto de su interior como de su exterior y así responder la pregunta que se hacen miles de científicos ¿cómo es que estos dinosaurios se volvieron tan grandes?

Mamenchisaurus vivió en China durante el periodo Jurásico, hace unos 160 millones de años. Medía unos 18 metros de largo y pesaba cerca de 13 toneladas. Aunque no fue el saurópodo más grande, tenía un cuello de 9 metros, el más largo de todos los dinosaurios que conocemos. Mamenchisaurus ponía huevos, probablemente vivía en manadas y consumía hasta 525 kilogramos de plantas al día. Una vez que llegaba a la edad adulta, no tenía depredadores. Muchos de sus fósiles se han encontrado en la cuenca de Sichuan, también llamada cuenca roja, junto con restos de peces, tortugas y cocodrilos. Hasta ahora se han identificado siete especies de este género, todas muy grandes y con cuellos excepcionalmentes largos.

10. Cerebros no muy grandes
00:00 / 00:50

El cerebro humano pesa unos 1,400 gramos, mientras que el de un Apatosaurus apenas alcanzaba los 125 gramos. En proporción a su enorme cuerpo, los saurópodos tenían cerebros muy pequeños. Pero quizás esto no sea un indicador de sus capacidades; muchos reptiles actuales también tienen cerebros pequeños. En general, el tamaño del cerebro está relacionado con la dieta. Los herbívoros pueden tener cerebros más pequeños, mientras que los carnívoros, como Tyrannosaurus rex, suelen tener cerebros un poco más grandes. Hoy, animales como el cocodrilo demuestran comportamientos complejos, como el cuidado de crías y la caza cooperativa, aun cuando sus cerebros tienen un tamaño bastante modesto.

11. Cuellos muy largos
00:00 / 01:21

El cuello del mamenchisaurus tenía 19 huesos, llamados vértebras cervicales. Las jirafas, por el contrario, solo tienen siete vertebras cervicales. ¿Y para qué sirve un cuello tan largo? Los largos cuellos permitieron que los saurópodos alcanzaran plantas que otros herbívoros no alcanzaban, esto fue clave para que se volvieran tan grandes. Además, podían quedarse en un solo lugar y alimentarse de una gran área, casi como si tuvieran una aspiradora. Pero un cuello tan largo también presentaba desafíos: podía ser muy pesado. Mira el hueso que está detrás de la vitrina, este es un hueso del cuello, o vertebra cervical, de un apatosaurio que vivió en el Jurásico. ¿Ya viste que tiene cavidades y partes huecas? Esto hacía que sus cuellos fueran más ligeros, permitiéndoles sostenerlos y moverlos. Ahora, mira el panel frente a ti, a la derecha ves unos puentes; el cuello de los saurópodos funcionaba de manera similar a los puentes modernos: las partes que soportan peso son sólidas, mientras que otras se aligeran con espacios de aire. Además, el cuello también ayudaba a liberar calor, como ocurre con las grandes orejas de los elefantes.

12. Decenas de poses
00:00 / 00:59

Los científicos no están seguros cómo sostendrían el cuello los dinosaurios saurópodos. Lo más probable es que esto dependiera de la especie, el hábitat en el que vivían, y el tipo de plantas a las que tenían acceso. Mira el panel frente a ti, el primer dinosaurio que ves a la izquierda en el panel frente a ti es brachiosaurus, tiene el cuello bastante vertical, eso significa que podía alimentarse de los árboles más altos, mientras que el segundo, diplodocus, tiene el cuello un poco más horizontal, así que probablemente se alimentaba de plantas que crecían más abajo. Se piensa que, al igual que las jirafas, los dinosaurios saurópodos caminaban con cuello bastante bajo para ahorrar energía. A la derecha puedes ver los huesos del cuello de una jirafa y un saurópodo, aunque sirven para lo mismo y son de tamaños similares, están construidos de forma muy diferente. Levanta cada uno para ver cuál es más pesado.

13. Huesos huecos
00:00 / 01:18

Probablemente hayas escuchado que las aves son dinosaurios vivientes. Muchas características lo respaldan: plumas, la forma del cuerpo y comportamientos similares; como el construir nidos y cuidar a las crías. Otra similitud importante está en sus huesos. Tanto los terópodos (como T. rex) como los saurópodos (los gigantes de cuello largo que ves aquí) tenían cavidades de aire conectadas a los pulmones. Estos sacos se ramificaban en muchos conductos que llegaban hasta los huesos, haciéndolos más ligeros sin sacrificar fuerza. Esto fue clave, tanto para el vuelo en las aves como para el enorme tamaño que alcanzaron los saurópodos. A la derecha ves dos vértebras. La más pequeña es del cuello de un cisne; los espacios huecos se han rellenado con látex azul, mostrando que casi todo su interior está vacío. La otra, es una vértebra de avestruz cortada a la mitad, donde se observan cavidades de aire en su interior. Estos espacios hacen que los huesos sean más ligeros sin volverlos frágiles. Los saurópodos, al igual que muchas aves actuales, tenían vértebras, costillas y otros huesos con este mismo tipo de estructura.

14. Latido
00:00 / 00:51

El corazón es un órgano asombroso; mueve la sangre desde los pulmones hacia todas las células del cuerpo y de regreso a los pulmones. Mientras más grande es el animal, más grande y más poderoso debe ser el corazón. Por ejemplo, el corazón de una jirafa puede pesar hasta 11 kilos, no es muy grande en relación con su tamaño, pero sí es muy musculoso y con paredes gruesas. Cuanto más alta está la cabeza, más tiene que trabajar ese corazón para llevar sangre al cerebro. Mira el panel, a la derecha ves a Brachiosaurus, que sostiene su cabeza unos nueve metros por encima del corazón. No sabemos si de verdad sostenía su cabeza así de alta, pero de ser así, habría necesitado gastar la mitad de toda su energía solo para hacer circular su sangre.

15. Lento pero seguro
00:00 / 01:26

Los animales grandes, como los elefantes, tienen corazones que laten despacio, pero con mucha fuerza. Los corazones grandes tardan más en llenarse y vaciarse, por eso laten menos veces por minuto. Por ejemplo, el corazón de un caballo late unas 38 veces por minuto, mientras que el de un ratón ciervo puede latir ¡hasta 400 veces! La bomba que ves a la izquierda simula el corazón de un elefante, que late unas 28 veces por minuto. Sube y baja la palanca: ¿qué tan rápido puedes hacerlo? Ahora intenta con la de la derecha, que representa un corazón humano en reposo, este late unas 72 veces por minuto. ¿Qué diferencias notas entre los dos? En el panel de atrás ves el diagrama de un corazón. Como los corazones no se conservan como fósiles, los científicos aún tienen preguntas sobre el corazón de los saurópodos: ¿qué tan grande era? ¿qué tan rápido latía? ¿y cuántas cámaras tenía? Basándose en animales actuales, creen que tenían corazones de cuatro cámaras, como los cocodrilianos primitivos, aves y mamíferos. Esto separa la sangre con y sin oxígeno, permitiendo más energía y actividad. Antes se pensaba que los saurópodos podían tenían varios corazones a lo largo del cuello, pero hoy esta idea se descarta, ya que ningún vertebrado presenta una estructura similar.

16. De tamaño real
00:00 / 00:25

En este increíble mural vemos a los saurópodos del tamaño que hubieran sido en la vida real, basado en las evidencias de los fósiles que tenemos. Todos son adultos que vivieron en diferentes momentos de la historia. Nadie sabe exactamente de qué color eran o qué patrones tenía su piel. Lo que sí sabemos es que han sido los animales más grandes que jamás han caminado en la Tierra.

17. Respirar
00:00 / 01:37

Los pulmones de los saurópodos eran solo una parte de un sistema respiratorio muy complejo y muy eficiente, similar al de las aves actuales. Esta eficiencia fue clave para que alcanzaran tamaños tan gigantes. Aunque no conocemos todos los detalles, los científicos han reconstruido este sistema estudiando a sus parientes vivos más cercanos, las aves y los cocodrilianos, y analizando fósiles por medio de tomografías. Este sistema tenía una ventaja importante: dividía el trabajo. Mientras que en los mamíferos los pulmones hacen todo el trabajo, es decir mover aire e intercambiar los gases, en los saurópodos estas funciones ocurrían en estructuras distintas, permitiendo obtener más oxígeno con menos esfuerzo. Los saurópodos tenían sacos de aire conectados a los pulmones, estos se extendían incluso dentro de los huesos, aligerando su esqueleto, especialmente el cuello y la espalda. El movimiento de las costillas ayudaba a expandir estos sacos y a jalar aire hacia el cuerpo. El pulmón, donde ocurría el intercambio de oxígeno, era compacto y no se expandía. El aire entraba por la tráquea y circulaba en una sola dirección, haciendo el sistema aún más eficiente. Las aves tienen un sistema respiratorio parecido. De hecho, antes de que se inventaran los detectores de oxígeno, los mineros usaban aves, muchas veces canarios, como alerta temprana, ya que su respiración eficiente las hacía reaccionar más rápido a los gases tóxicos.

18. Máxima eficiencia
00:00 / 00:58

Los humanos respiramos de forma bidireccional; el aire entra a los pulmones y el oxígeno pasa a la sangre, después exhalamos exhalas el dióxido de carbono. Este tipo de respiración, común en los mamíferos, funciona como un fuelle: los pulmones se llenan y se vacían, así que solo hay aire fresco al inhalar. Los saurópodos, en cambio, respiraban de una forma muy distinta que se conoce como unidireccional. Gracias a un sistema de sacos de aire, similar al de las aves, el aire rico en oxígeno circulaba constantemente por sus pulmones, tanto al inhalar como al exhalar. Esto hacía su respiración mucho más eficiente y permitía obtener más oxígeno con menos esfuerzo. De hecho, un saurópodo probablemente usaba solo la mitad de la energía para respirar que un mamífero de tamaño similar.

19. ¿Qué tan grandes?
00:00 / 01:27

Los saurópodos venían en muchos tamaños: grandes, muy grandes y ¡gigantes! La hembra de Mamenchisaurus que ves en esta galería habría pesado alrededor de 13 toneladas. Aunque suena impresionante, en realidad es relativamente ligera comparada con otros saurópodos. Algunos de los más grandes, como Argentinosaurus, podían alcanzar hasta 70 toneladas—unas diez veces más que el mamífero terrestre más grande conocido, el elefante. Pero no todos eran gigantes: algunas especies enanas pesaban menos de 1 tonelada, aproximadamente lo mismo que un rinoceronte moderno. Cuando los paleontólogos encuentran huesos pequeños, no siempre es fácil saber si pertenecen a un dinosaurio joven o a un adulto de menor tamaño. Sin embargo, al observarlos bajo el microscopio, pueden identificar patrones en la estructura ósea que revelan su edad. Esto ocurrió con fósiles encontrados en el norte de Alemania: inicialmente se pensó que eran crías, pero en realidad pertenecían a un adulto de una especie enana, Europasaurus holgeri. Camina hacia la derecha para ver los modelos en miniatura. Representan saurópodos de distintos continentes, todos a solo el 2% de su tamaño real. Entre ellos están los titanosaurios, el grupo más grande, cuyos fósiles se han encontrado en todo el mundo.

20. ¿Qué tan pesados?
00:00 / 01:57

¿Cómo sabemos cuánto pesaban estos animales? No es tan sencillo como ponerlos en una báscula. Aquí ves dos fémures de saurópodo: uno pequeño y uno grande. El pequeño pertenece a un juvenil, mientras que el grande es de un adulto. A veces, este hueso es lo único que se conserva, por lo que los científicos han desarrollado métodos para estimar el peso a partir del fémur, el hueso del muslo. En general, los huesos más largos corresponden a animales más pesados, pero el grosor también es una buena pista: los animales más pesados necesitan huesos más robustos para sostener su peso. Así, si dos dinosaurios tienen fémures del mismo largo, pero uno es más grueso, ese animal probablemente pesaba más. Los investigadores usan fórmulas para calcular el peso corporal, y tú puedes intentarlo también. Mide el fémur del saurópodo con la regla, ajusta la longitud en el número 2 y presiona el botón en el número 3 para calcular su peso. Cuando hayas terminado, camina a la parte de atrás de la mesa e intenta hacer lo mismo con tu propio cuerpo. Alinea la regla con tu rodilla y mide hasta tu cadera para estimar la longitud de tu fémur. Ingresa el valor y presiona el botón del número 3 para descubrir cuánto pesaría un saurópodo con un hueso del mismo tamaño que el tuyo. ¿Pesa más o menos que tú? Para comparar, recuerda que un borrego pesa unos 50 kg, un oso grizzly 350 kg y un elefante africano 5,500 kg. Por último, detrás de ti hay una vitrina con un fémur enorme que pertenecía a un Apatosaurus. A partir de este hueso, los científicos estiman que el animal pesaba alrededor de 25 toneladas.

21. Piel
00:00 / 01:03

En los humanos, la piel es el órgano más grande y puede pesar tanto como un galón de leche. En un Mamenchisaurus, como el que ves aquí, la piel habría pesado aproximadamente lo mismo que un coche pequeño. Lo poco que sabemos de la piel de los dinosaurios proviene de impresiones en lodo o arena que se endurecieron con el tiempo. Aunque no hay muchos ejemplos de piel fosilizada, sabemos que su piel tenía pequeños bultos y escamas que no se superponían. No sabemos de qué color eran los dinosaurios saurópodos. Mira por los visores alrededor de la mesa para ver dos posibles patrones de color. Muchos reptiles y aves actuales tienen colores brillantes, por lo que es posible que algunos saurópodos también los tuvieran, quizás para atraer una pareja. Por otro lado, también pudieron tener patrones de camuflaje para mezclarse con su entorno o disimular el tamaño. Hoy en día, animales grandes como jirafas y orcas utilizan el camuflaje.

22. Osteodermos
00:00 / 01:16

El fósil ovalado que ves aquí se conoce como un osteodermo; un hueso que crece en la piel. Este pertenecía a un titanosaurio, pero los científicos no saben en que parte del cuerpo estaba ni cual era su propósito. Otros dinosaurios tenían verdaderas armaduras, como el Ankylosaurio que puedes ver abajo, en el centro del panel; este tenía muchos osteodermos que lo protegían. Gracias a impresiones fosilizadas de la piel, como la que ves a la izquierda, sabemos cómo era el tamaño y la forma de las escamas de los saurópodos. Sus escamas eran rugosas, irregulares y no se sobreponían como las escamas de las serpientes. Su piel probablemente se sentía muy seca ya que los dinosaurios no sudaban, al contrario, sus escamas prevenían la evaporación de agua desde el interior. Los cocodrilos tienen protuberancias en la espalda que están hechas de un pedazo de hueso metido en su piel, es decir un osteodermo. Uno de sus propósitos es ayudarle al animal a regular la temperatura corporal. Es posible que los osteodermos en los dinosaurios tuvieran la misma función.

23. Huellas
00:00 / 01:13

¿Viste las huellas en el piso? Pensamos que pertenecen a Mamenchisaurus, pero no estamos seguros. Muchas huellas de saurópodos son parecidas por lo que es difícil distinguirlas, sin embargo, gracias a ellas los científicos pueden responder preguntas como: ¿Qué tan rápido caminaban? ¿Viajaban en grupos? ¿iban juntos los jóvenes y los adultos? Recientemente, científicos descubrieron más de 40 conjuntos de huellas de dinosaurio en una cantera de piedra caliza en el Reino Unido. Puedes verlas a la izquierda en el panel. Estas huellas parecen mostrar un gran grupo de dinosaurios que se mueven en la misma dirección a través de un lodazal. El grupo incluía dos diferentes especies de saurópodos e incluso un dinosaurio carnívoro y muestra que tanto adultos como juveniles viajaban juntos. Al combinar la evidencia de las huellas con estimaciones del largo de las piernas, los expertos han concluido que los saurópodos podían moverse al ritmo de un trote humano lento. Presiona el botón de abajo a la derecha, dentro del circulo rojo, para ver a dos adultos y dos juveniles de la especie Mamenchisaurus caminando.

24. Dentro de Mamenchisaurus
00:00 / 01:27

En esta proyección podemos ver como era el interior de está enorme Mamenchisaurus hembra. Su sistema digestivo probablemente ocupaba gran parte del cuerpo, funcionando como un gran “tanque” donde la comida se descomponía lentamente. Como no masticaban, las plantas se procesaban mediante fermentación, a veces durante semanas, con ayuda de microorganismos. La respiración también jugaba un papel importante. Es probable que tuvieran un sistema similar al de las aves, con pulmones conectados a sacos de aire. Esto permitía que el oxígeno circulara de forma continua, haciendo cada respiración más eficiente. En cuanto a la reproducción, los saurópodos ponían muchos huevos. Como las crías eran pequeñas y vulnerables, producir grandes cantidades aumentaba las probabilidades de que algunas sobrevivieran. Estas crías, además, necesitaban crecer rápido para no ser presa fácil. Por eso, algunos científicos creen que su metabolismo podía cambiar con la edad: más activo cuando eran jóvenes y más estable al alcanzar su tamaño adulto. En conjunto, su enorme tamaño no se debe a una sola característica, sino a la combinación de varias adaptaciones que trabajaban juntas: cómo comían, cómo respiraban, cómo crecían y cómo se reproducían.

25. ¡A comer!
00:00 / 01:30

Los herbívoros actuales comen casi todo el día porque las plantas aportan menos energía que la carne. Un elefante africano, por ejemplo, pasa hasta 18 horas alimentándose. Entonces, ¿cómo hacían los saurópodos para comer lo suficiente? ¡Ah! La clave estaba en su eficiencia. Primero, no masticaban. Mientras que animales como los caballos tienen dientes especializados y mandíbulas fuertes para triturar el alimento, los saurópodos tenían dientes más simples, como rastrillos, y mandíbulas relativamente ligeras. Arrancaban hojas y ramas y se las tragaban enteras, ahorrando tiempo. Dentro de su cuerpo, la digestión probablemente ocurría mediante fermentación, como en algunos reptiles actuales. Por ejemplo, la tortuga de las Galápagos puede fermentar su alimento durante días. En los saurópodos, este proceso pudo haber durado hasta dos semanas, permitiéndoles extraer energía de grandes cantidades de plantas. Además, con un cuello tan largo, no necesitaban moverse mucho. Como los elefantes, probablemente comían lo que encontraban, incluso si no era de alta calidad. Su cuello largo y flexible les permitía alcanzar plantas en todas direcciones, ampliando enormemente su área de alimentación. Así, mientras un caballo tendría que moverse miles de veces para alimentarse en una zona, un saurópodo como Mamenchisaurus podía hacerlo solo moviendo su cuello un poquito.

26. Dientes pequeños
00:00 / 01:31

Los dientes que ves a la izquierda pertenecen a saurópodos. Aunque son pequeños en comparación con sus cuerpos, les permitían comer grandes cantidades de alimento muy rápidamente. Ahora mira los dientes de la derecha, que pertenecen a mamíferos actuales. El primero es la muela de una vaca: sus bordes de esmalte duro resisten el desgaste del pasto y la tierra. En medio está el incisivo de un búfalo de agua, que usa para cortar la vegetación. A la derecha ves el molar de un león africano, diseñado para desgarrar carne. Comer plantas desgasta mucho los dientes, por eso los saurópodos los reemplazaban constantemente, como los tiburones. En la imagen del escáner a la izquierda puedes ver filas de dientes de reemplazo en la mandíbula de un Diplodocus. A diferencia de los elefantes, que tienen cabezas grandes para masticar, los saurópodos tenían cráneos pequeños y ligeros. Esto sugiere que no masticaban: arrancaban hojas y se las tragaban enteras. Un cráneo ligero también permitía sostener un cuello largo y flexible, con el que podían alimentarse sin mover su enorme cuerpo. En el panel puedes ver cómo evolucionaron sus dientes: primero eran en forma de hoja, después tipo cuchara, y finalmente pequeños y en forma de lápiz, ideales para raspar la vegetación, como con un rastrillo.

27. ¿Qué comían?
00:00 / 01:24

¡A Mamenchisaurus le tomaba alrededor de un día comerse toda la comida que ves en esta caja transparente! Durante unos 140 millones de años, los saurópodos sobrevivieron (y prosperaron) alimentándose solamente de plantas. Pero ¿qué comían exactamente? El registro fósil nos da pistas sobre qué vegetación existía en esa época, y como todo, estas plantas tenían ventajas y desventajas: Las colas de caballo eran nutritivas y fáciles de digerir, pero desgastaban los dientes. El pino araucaria también era nutritivo y abundante, aunque difícil de digerir. El ginkgo ofrecía buena proteína, pero solo crecía en el hemisferio norte. Otras opciones tampoco eran ideales: las coníferas llenaban, pero aportaban poca energía, y las cícadas, aunque comunes, podían ser tóxicas. Los helechos eran nutritivos, pero crecían en zonas densas, por lo que eran difíciles de alcanzar. Los árboles de hojas anchas eran una excelente fuente de alimento—abundantes y fáciles de digerir—pero solo aparecieron en los últimos 30 millones de años en los que los saurópodos vivieron. ¿Y el pasto? Aunque hoy es común y muy nutritivo, evolucionó después de que los grandes saurópodos desaparecieran, así que nunca formó parte de su dieta.

28. Combustible
00:00 / 01:08

Una persona necesita alrededor de 2,200 calorías al día. El Mamenchisaurus que ves aquí habría necesitado comer cerca de 100,000 calorías por día. Para obtener esa cantidad de energía, necesitaba comer muchísimo, por lo que no podía ser exigente: la meta era cantidad y velocidad. La columna de hojas que ves en el centro representa lo que un Mamenchisaurus habría comido en aproximadamente una hora. Como no masticaban, necesitaban un sistema digestivo gigantesco para procesar tanta comida. Su cuerpo tenía espacio para un gran “tanque de fermentación”, similar al de muchos herbívoros actuales. En este sistema, los microbios descomponían las plantas y liberaban energía. Esto era necesario porque las paredes celulares, hechas de celulosa, son difíciles de digerir. Gracias a su enorme intestino, los saurópodos podían fermentar su alimento durante hasta dos semanas, obteniendo la máxima cantidad de nutrientes de cada hoja que consumían.

29. Alimenta al saurópodo
00:00 / 01:38

¡Vamos a alimentar al saurópodo! Primero, elige con la perilla: ¿es un animal de sangre fría o de sangre caliente? Después selecciona el tipo de alimento: Vas a darle ¿plantas de baja energía como las cícadas, o plantas de alta energía como las colas de caballo? Presiona repetidamente el boton para asegurarte de que le estas dando suficiente comida. ¿Te das cuenta? Si eliges un animal de sangre fría incluso los alimentos de baja energía pueden ser suficientes. Pero si eliges un animal de sangre caliente, la energía se agota rápidamente: estos animales queman hasta diez veces más energía, incluso cuando están descansando. Esta diferencia es clave para entender cuánto necesitaban comer. Por otro lado, los saurópodos crecían a un ritmo impresionante. Al nacer, un Mamenchisaurus pesaba menos que un bebé humano, pero alcanzaba un tamaño enorme en pocos años, lo que sugiere que tenía un metabolismo muy alto. Sin embargo, clasificar a estos animales como “de sangre caliente” o “sangre fría” puede que sea demasiado simple. Algunos animales actuales, como el atún de aleta azul, generan calor corporal a pesar de ser peces, considerados de sangre fría. Otros ajustan su metabolismo según sus necesidades: los osos hibernan y algunos colibríes reducen su actividad cada noche. Quizás el metabolismo de los saurópodos, como el de los osos y los colibríes, fuera variable dependiendo de su edad.

30. Escápulas de Apatosaurus
00:00 / 00:33

Estas escápulas, o huesos del hombro, que en las personas conocemos como omóplatos, pertenecen a un Apatosaurus. Son un ejemplo de la colaboración continua entre el Museo y el Servicio Nacional de Bosques; trabajamos juntos para conservar fósiles encontrados en tierras públicas de Colorado. Ambos huesos provienen de la cantera Last Chance Quarry, en el valle del río Purgatoire, y tienen aproximadamente 145 millones de años, son del periodo Jurásico Tardío.

31. Nidos
00:00 / 00:56

Las mamás sauropodas ponían muchos huevos en grandes áreas de anidación. Hace alrededor de 80 millones de años manadas de cientos de titanosaurias hembras se reunían en un valle de lo que ahora es Argentina para cavar nidos poco profundos en el lodo y la arena. Ponían entre 15 y 40 huevos cada una, pero no los incubaban ni cuidaban a sus crías, aunque puede ser que hayan protegido el área donde estaban los nidos. Aquí ves piezas fosilizadas del huevo de una titanosauria hembra que vivió hace 65 millones años en el sur de Francia. Posiblemente era una Ampelosaurus, uno de los últimos dinosaurios no aviares. Aunque tenía un tamaño mediano, sus huevos son más grandes que los de otros dinosaurios. Cuando se descubrieron, en 1859, se pensaba que eran los huevos de aves gigantes o cocodrilos.

32. ¿Qué es un huevo?
00:00 / 01:24

Piensa en un huevo como una cápsula espacial para el embrión. El cascarón lo protege de amenazas externas y le aporta calcio para formar su esqueleto. Dentro, el embrión tiene todo el alimento que necesita hasta que está listo para salir, y los desechos permanecen contenidos. Pero, a diferencia de una cápsula espacial, el huevo tiene poros que permiten el intercambio de gases y vapor de agua. Aunque parecen lisos, los cascarones están cubiertos de diminutos orificios. Si observas uno al microscopio, verás estos pequeños canales que controlan la humedad y permiten que el embrión respire. La cantidad, tamaño y forma de los poros varían entre especies. Por ejemplo, un huevo de gallina se incuba durante 21 días, durante los cuales el oxígeno entra y el dióxido de carbono y el vapor de agua salen a través de sus poros. En cambio, el caimán yacaré pone sus huevos en montículos de vegetación; sus cascarones tienen numerosos poros porque facilitan la respiración en ese entorno húmedo. Estas características ayudan a los científicos a entender cómo y dónde anidaban los dinosaurios. Los huevos con muchos(o grandes) poros probablemente estaban enterrados, mientras que otros, con menos poros, se depositaban en áreas abiertas.

33. Huevos grandes y pequeños
00:00 / 01:27

Un huevo de titanosaurio podía pesar unos cuatro kilos, mientras que el de un lagarto moderno pesa apenas 113 gramos. Aun así, las crías de saurópodos no nacían grandes—muchas eran, más o menos, del tamaño de un ganso. Su ventaja no era el tamaño al nacer, sino lo rápido que crecían. Para sobrevivir, las crías debían crecer rápido. En pocas décadas podían aumentar su peso miles de veces. Este crecimiento acelerado les permitía escapar de depredadores y alcanzar tamaños gigantes, aunque su tamaño final probablemente estaba limitado por la disponibilidad de alimento y las leyes físicas del cuerpo. Y el tamaño del huevo no predice el tamaño del adulto. Aunque parezca lógico que los dinosaurios gigantes pusieran huevos más grandes, existe un límite físico. Si el cascarón es muy delgado, se rompe; si es muy grueso, el embrión no puede respirar a través de los poros. Por eso, en teoría, los huevos no pueden superar cierto tamaño. Los huevos que ves aquí, de izquierda a derecha, pertenecen a un ave elefante extinta, un saurópodo (Ampelosaurus), después un terópodo (Oviraptor), un águila pescadora y por último, el más pequeñito, es de un colibrí.

34. Auca Mahuevo
00:00 / 01:22

En la imagen a la izquierda puedes ver el sitio de Auca Mahuevo, en Argentina. Este es uno de los lugares de anidación de dinosaurios más grandes del mundo. El nido que ves aquí es una recreación basada en hallazgos de este lugar. Los saurópodos se reproducían de forma similar a muchos reptiles actuales. A diferencia de animales grandes como elefantes o ballenas, que tienen pocas crías y que las cuidan por años, las hembras de titanosaurio ponían muchos huevos varias veces al año. No cuidaban directamente a sus crías, aunque es posible que protegieran el área de anidación. Esta estrategia implica que muchas crías no sobrevivían, pero al producir tantos huevos, suficientes lograban crecer y reproducirse, asegurando la continuidad de la especie. Al nacer, un pequeño titanosaurio debía valerse por sí mismo desde el primer momento. Sin cuidado de sus padres, su mejor defensa era crecer rápido. No siempre es posible saber qué dinosaurio puso un huevo, pero en algunos casos se han encontrado embriones fosilizados. El modelo que ves aquí, a la derecha, está basado en uno descubierto en Auca Mahuevo, lo que permitió a los científicos identificar que estos huevos pertenecían a titanosaurios.

35. Cola de Diplodocus
00:00 / 00:21

Las vértebras que ves aquí están resaltadas en rojo en el panel. Estas formaban parte de la cola de un saurópodo del grupo Diplodocoidea. Este fósil tiene aproximadamente 145 millones de años y proviene de la Formación Morrison, en Wyoming.

36. Presente, Pasado y Futuro
00:00 / 01:25

Nuestros conocimientos acerca de los saurópodos han incrementado considerablemente durante el último siglo. Cada nuevo fósil que encontramos puede cambiar lo que sabemos sobre su anatomía, comportamiento y diversidad. En 1915, cerca de Cañon City, Colorado, un naturalista local descubrió partes de un gran saurópodo en la Formación Morrison del Jurásico Tardío. Entre los hallazgos estaba el fémur que ves en la vitrina a la izquierda. Este, junto con otros huesos que pertenecían al mismo esqueleto, fueron donados al Museo y son los primeros ejemplares de dinosaurios saurópodos en nuestra colección. Entre 1940 y 1960, a pesar de nuevos hallazgos, persistieron ideas incorrectas: se pensaba que los saurópodos arrastraban la cola y vivían mitad sumergidos en el agua. No fue sino hasta los años 70, gracias a huellas fósiles, que se confirmó que los saurópodos caminaban con la cola levantada y vivían en tierra firme. Durante los años noventa hubo un mayor interés global en la investigación de dinosaurios, lo que trajo consigo grandes descubrimientos, especialmente en el hemisferio sur, transformando, lo que sabemos acerca de la evolución y diversidad de los saurópodos. Especies descubiertas en varias partes de Africa (como Tanzania, Madagascar y Egipto) han revelado conexiones entre continentes.

37. Investigación Continua
00:00 / 01:09

Cada año se descubren nuevos fósiles de saurópodos en Colorado y en todo el mundo. Los científicos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, junto con estudiantes y colaboradores internacionales, participan activamente en esta investigación. A través de alianzas con instituciones como History Colorado y el Servicio Nacional de Bosques, así como varias universidades, el Museo apoya el trabajo de campo, la formación científica y la educación. Estas investigaciones revelan nueva información sobre la diversidad, ecología y evolución de los saurópodos. Por ejemplo, el trabajo de Patrick O’Connor ha contribuido al descubrimiento de nuevos saurópodos en lugares como Tanzania, Madagascar, Egipto e incluso la Antártida. Otros investigadores, como Julian Diepenbrock y Belal Salem, estudian fósiles del Museo y del norte de África para entender mejor las relaciones entre especies y los ecosistemas antiguos. La investigación continúa con nuevos fósiles, como esta pelvis de Diplodocus adquirida en 2024, ¿qué nueva información acerca de los saurópodos podremos encontrar una vez que la investiguemos?

38. Costilla de Apatosaurus
00:00 / 00:21

Esta costilla perteneció a un saurópodo del género Apatosaurus, que vivió hace aproximadamente 145 millones de años, durante el Jurásico Tardío. El fósil fue encontrado en Last Chance Quarry, en el valle del río Purgatoire, Colorado, una región conocida por sus abundantes restos de dinosaurios de la Formación Morrison.

39. Howe Quarry
00:00 / 01:02

Howe Quarry es un sitio de fósiles de dinosaurios en Wyoming. En 1934, un equipo del Museo Americano de Historia Natural excavó allí miles de huesos de dinosaurios del Jurásico, lo que lo convierte en uno de los yacimientos de saurópodos más densos del mundo. Este es un diagrama a grande escala que muestra exactamente donde se encontraron los fósiles de por lo menos 25 dinosaurios. En el hay vertebras, costillas, huesos del muslo y cráneos. ¿Cuántos puedes encontrar? Cada uno de los saurópodos que se encontraron tenía por lo menos 20 costillas, además, en esta imagen hay quince huesos del muslo, algunos de los cuales medían más de un metro de largo. No se encontraron muchos cráneos completos, solo uno parcial al final de un largo cuello. El hueso que más encontraron fueron vertebras, de las cuales encontraron ¡más de mil!

40. ¿Ya lo encontramos?
00:00 / 01:31

¿Ya descubrieron los paleontólogos al dinosaurio más grande del mundo? Piénsalo así: miles de millones de saurópodos vivieron durante más de 140 millones de años. ¿Qué tan probable es que, en apenas 150 años de excavaciones, ya hayamos encontrado al más grande de todos? La mayoría de los fósiles siguen enterrados, así que es muy probable que aún queden gigantes por descubrir. Lo que sí sabemos es que los saurópodos siguen ampliando nuestra idea de los límites del tamaño en la Tierra. Aquí ves una vértebra dorsal de Argentinosaurus, uno de los dinosaurios más grandes conocidos. Pero detrás, aparece el contorno de una vértebra aún mayor, que pertenece a un misterioso saurópodo descrito en 1878. Su fémur habría medido unos 3.6 metros; tan alto como el hombro de un elefante africano. El problema es que este fósil se perdió hace más de un siglo. Un científico lo nombró fragillimus, que quiere decir muy fragil, lo que sugiere que los huesos eran difíciles de preservar. En esa época, las técnicas eran limitadas, por lo que el fósil pudo haberse desintegrado durante su extracción o transporte. Aunque nunca se ha vuelto a encontrar, sus dibujos y medidas fueron aceptados por décadas. Quizás el dinosaurio más grande ya fue descubierto… o tal vez, aún está esperando bajo tierra.

41. La búsqueda continúa
00:00 / 01:00

Desde el norte de África hasta Sudamérica, e incluso aquí en Colorado, los saurópodos desarrollaron adaptaciones increíbles: dientes que les permitían alimentarse con mayor eficiencia, sacos de aire que mejoraban su respiración y tasas metabólicas que les ayudaban a crecer rápidamente, alcanzando alturas donde pocos depredadores podían atacarlos. Aunque hoy entendemos mejor cómo estos gigantes de cuello largo lograron prosperar durante millones de años, aún quedan muchas preguntas: ¿Ya encontramos al saurópodo más grande? ¿Cuántas especies quedan por descubrir? Ya sea enterradas en montañas, canteras y llanuras, o esperando en los cajones de un museo, las respuestas a los misterios de los dinosaurios más grandes del mundo están ahí afuera. Muchas gracias por visitar Los Dinosaurios Más Grandes del Mundo en el Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver. Esperamos que hayas disfrutado de la exhibición y de esta audio guía.

Comentarios:

bottom of page